EDITORIAL

¿Para qué sirven los grupos de intercambio técnico?

En el medio rural existieron y existen diversos ejemplos de “Grupos de intercambio técnico”. Destacamos algunos: los grupos CREA (que ya cumplieron 61 años siendo una pieza clave en
el campo argentino); los grupos GAICode aquella muy buena etapa de SanCor; los grupos cooperativos de ACA, que durante años dirigió el Ing Pedro Carricart; los 186 grupos o núcleos de trabajo que llegó a tener integrados y activos el excelente trabajo que hicieron los ingenieros del DATP, Departamento de Asistencia Técnica a los Productores de La Serenísima; o los Grupos Cambio Rural, que desde hace ya también muchos años vienen
siendo una herramienta válida en la promoción del progreso del campo.
 
Para contestar la pregunta de nuestro título de este mes, planteamos algunos argumentos, que seguramente son in- completos pero que apuntan a los principales aspectos:
 
  • Para tener un mejor diagnóstico, porque junto a otros como uno en circunstancias similares se ve y se analiza mejor la realidad, el “cómo estamos”, se aprecia mejor dónde uno está parado.
  • Para así poder plantear con mejores fundamentos las metas a lograr, ya que la diversidad de visiones hace que haya menos probabilidad de que uno se equivoque.

 

  • Para tener diferentes opiniones y propuestas, y madurar con más fundamento lo que uno finalmente se propone hacer, buscando el ñ rumbo más conveniente.
  • Para desarrollar más “capacidad de aguante y superación de problemas” (“resiliencia”), para superar dificultades y salir adelante más fortalecido.
  • Para lograr mayor constancia, perseverancia, en el rumbo elegido, ya que cuando uno se siente acompañado es como que las cosas son más fáciles. Además, cuando uno afloja otros lo apoyan o sostienen y en otros momentos es uno el que apoya a otros.
  • Para tener más fundamento en mirar el “cómo voy”, y si hace falta ajustar el rumbo con mayor base y con más convicción.
  • Para sostener el ánimo frente a las dificultades, y así tener más fuerza para superarlas, tener más constancia en los esfuerzos.
  • Para sostener “la actitud positiva al cambio”, porque ya sabemos que para formar parte de un grupo de intercambio hay que tener actitud, pero ser parte es el inicio, luego, con el correr de los meses y de los años hay que sostener esa actitud, hay que perseverar.
 
Como vemos, hay muchas razones para integrar un grupo de intercambio y para sostenerse en el mismo. Pero esto no depende “de otros”, ni del gobierno, ni de la empresa láctea a la que uno le manda la leche (hay sí algunas que apoyan económicamente, pero es apoyo, el resultado del trabajo del grupo no depende de ella). Ese resultado depende de cada uno de sus integrantes y del conjunto de ellos y del mejor o peor trabajo que lleve adelante su asesor.
 
Hasta la próxima
 
Ing. Agr. Luis Marcenaro
Director de PRODUCIR XXI

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