Las personas fuertes no son aquellas que vencen siempre sino las que no se rinden jamás

Producir XXI, septiembre 2020

Las personas fuertes no son aquellas que vencen siempre sino las que no se rinden jamás

Nuestra tapa de este mes muestra varias fotos de tareas de campo, pero se destaca una, en blanco y negro, al centro, rodeada de fotos color:

  • Nuestros abuelos o bisabuelos, o más atrás incluso, están representados en la foto central. Son los inmigrantes que dejaron familia, amigos y su propia patria para venir “a la América” a buscar un futuro mejor. El 4 de septiembre de cada año se conmemora el “Día del Inmigrante”, porque en esa fecha de 1812, fue el decreto del Primer Triunvirato sobre fomento de inmigración, asegurando “la protección a los individuos de todas las naciones y a su familia que quieran fijar domicilio en el territorio del Estado, asegurándoles el pleno goce de los derechos del hombre en sociedad con tal de que no perturben la tranquilidad pública y respeten las leyes del país”.  Ellos no nos defraudaron, trabajaron muy duro y echaron las bases de un gran país. A ellos nuestro cariñoso homenaje.  
  • El campo nunca para, como lo muestran las otras fotos de diferentes producciones, y por eso las cadenas agroalimentarias generan, como ya lo hemos destacado otras veces, más del 55% de las exportaciones del país, ocupan un 31% o más de los puestos de trabajo y aportan casi el 30% del PBI nacional (datos al 2018).
  • Pero el éxito no es vencer siempre, o no equivocarse. Es no aflojar, no rendirse nunca, como nos enseñaron nuestros abuelos, aquellos inmigrantes que vinieron de otros suelos y otros climas y tuvieron que aprender a trabajar en estas regiones y desarrollar toda la tecnología agropecuaria argentina que hoy se exporta al mundo. Y lo consiguieron no aflojando, no rindiéndose, con prueba y error, siguiendo el camino virtuoso de siempre hacerlo un poco mejor.
  • El camino correcto: VER-JUZGAR-ACTUAR. Primero ver la realidad, ubicarse, descubrir el problema, luego juzgar, analizar posibilidades y elegir una opción, y por fin actuar, hacer, no quedarse en palabras o en discusiones inconducentes, concretar. En otras palabras “hacer que las cosas pasen”, pero con un método de mejora contínua ya que luego de actuar viene un nuevo ver, un revisar lo que hizo, cómo y con que resultados y ya eso es un nuevo juzgar y reacomodar los planes y se vuelve a actuar, a concretar. Y así se va logrando una espiral virtuosa, un avanzar hacia arriba y adelante.
  • Pero hay que alimentar la energía de esa espiral virtuosa, y esto se logra con ojos, cabeza y brazos. Ojos para ver, descubrir. Cabeza para analizar, juzgar, planificar. Y brazos para volver a concretar, para hacer de nuevo. Este es el camino de la mejora contínua.Y esto se logra sin aflojar nunca, sin rendirse jamás. Como nos enseñaron ellos, los de la foto central.

Tengamos confianza, saldremos adelante. Será con mucho esfuerzo, no será fácil, pero será por el camino correcto de no rendirnos jamás. Hubo, hay y habrá errores, pero se corrigen. De ellos se aprende y se sigue adelante.  

Hasta la próxima. Cuidémonos y cuidemos a los demás.

Ing Luis Marcenaro

Director de Producir XXI  

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