Ensilar es cosechar energía

Producir XXI, octubre 2020

Ensilar es cosechar energía

La mejor herramienta para fabricar energía en el propio establecimiento

Dr Guillermo Alvarez Reyna

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servicios@martinezystaneck.com.ar

Producir leche o carne, es transformar la energía del alimento que el sol y la fotosíntesis lograron almacenar en los granos, tallos y hojas. 

Dentro de las variantes de cultivos que el productor puede elegir para almacenar azucares, almidones, carbohidratos estructurales como celulosa y hemicelulosa, con altísima producción por hectárea, la estrella es categóricamente la planta de maíz siempre y cuando su ambiente lo permita.

Con respecto a este cultivo para que pueda manifestar todo su potencial de rendimiento debemos prestar atención a la interacción de múltiples factores, y el desconocimiento de estos, como así también la no utilización de las herramientas y tecnologías disponibles desembocan en bajas producciones, que afectaran negativamente la productividad planificada.

La evolución en genética de esta planta por los semilleros es asombrosa y creo que todavía no se llegó al techo de producción de granos por hectárea, ya que  los resultados siguen incrementándose anualmente de manera sostenida en porcentuales, llegando a valores inimaginables.

El record mundial de producción de grano por hectárea certificado por NCGA Corn Yield Contest, se incrementó en seis años en un 35%, pasando de 28,6 ton/ha en 2013 a 38,7 ton/ha en 2019.

La herramienta por excelencia de utilizar el cultivo de maíz para la producción lechera o cárnica, es en forma de silaje.

Debemos trabajar puertas adentro en mejorar los cultivos, primero eligiendo los mejores potreros para implantar al maíz con toda la tecnología disponible, elegir los mejores híbridos disponibles en el mercado para el ambiente destino, la confección y el suministro de la reserva.

Además en el proceso de confección y suministro del silaje de maíz, todavía hay que corregir incontables errores que provocan pérdidas no visibles, pero si cuantificables, que impactan directamente en disminución de producción, y en el resultado económico.

Silaje de planta entera

Los altos volúmenes de producción de materia seca (MS) por hectárea hacen de esta forma de forraje conservado la ideal y más conocida, siendo la base de la mayoría de las dietas.

Citemos ejemplos: se lograron producciones de materia verde por hectárea (MV/ha) con riego de 96.000 kg. en Tandil, solamente porque se cumplieron las necesidades de agua de los 5 mm/día ideales del cultivo (año 1998). También se debe avanzar en el cultivo de maíz en doble surco (Twin Row) que con riego por goteo se lograron cultivar con una densidad de 100.000 plantas/ha y una producción de MV/ha de 128.000 Kg (Peru 2018).

Estor rindes certifican que la aplicación de toda la tecnología aplicada al cultivo, hibrido, densidades, fertilización, riego etc. tienen retorno de inversión positiva por el incremento productivo.

También se debe extremar los cuidados en la confección, extracción y suministro de este forraje conservado por la vía húmeda, ya que no es difícil encontrar pérdidas de hasta el 50% en la cantidad y sobre todo en la calidad de la misma.

Los datos actuales de los híbridos obtenidos en el periodo 2019-2020 en referencia a la información genética en rendimientos de los híbridos disponibles hoy en el mercado y su calidad forrajera esta brindada por los semilleros, siendo también valiosamente complementada por la información generada por el Ing.Agr.MSc. Luis Bertoia y sus colaboradores de la UNLZ. Hoy encontramos valores máximos siguientes:

  • Energía Digestible (ED) de planta completa: 3,171 Mcal/kgMS
  • Energía Digestible (ED) de espiga: 3,863 Mcal/kgMS
  • Proteínas planta completa: 8,15-8,57%
  • Digestibilidad de la espiga: 90,01%
  • Digestibilidad de planta completa: 76,30 %
  • Rendimiento de MS/ha de planta completa: 32.676 kg
  • Rendimiento de Energía Digestible planta completa: 109.101 Mcal/ha

Podemos calcular la potencialidad máxima del cultivo en el siguiente ejemplo en leche:

Considerando solamente el valor de Energía Metabolizable (EM) necesario para la producción de un litro (1,2 Mcal EM/litro), un rendimiento de MS por hectárea de 32.676 Kg/Ha con una concentración energética de 3,17 Mcal/EM obtendríamos 103.582 Mcal/Ha y resultaría “cosechar” 86.318 litros potenciales de leche (103.582/1,2=86.318)

Tenemos genética animal y diría del mejor nivel en nuestros rodeos comparada con las mejores del mundo, pero cuando nos fijamos en la producción láctea promedio encontramos que solo producimos el 30-55% con el mismo merito genético.

La respuesta está en lo anunciado por Tyrrel en el año 1977, donde definió la influencia de los factores de producción de leche en los siguientes valores porcentuales.

La tecnología de los forrajes conservados revolucionó la producción ganadera elevando sus índices productivos, pero actualmente todavía vemos como las reoxidaciones efectuadas por varios factores, nos “comen” importantes porcentuales de esa energía cosechada y que no llegan al rumen, y eso en economía se llama “lucro cesante”.

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