El maíz para silaje en tiempos de sequía

Producir XXI, enero 2021

El maíz para silaje en tiempos de sequía

Ing Luis Bertoia

Docente de la UNLZ

lmbertoia@yahoo.com.ar 

Frente a maíces afectados por sequía lo correcto es picar más fino, lograr la máxima compactación posible, bajar la altura de picado, usar el mejor inoculante específico y en algunos casos, agregar agua al forraje rociándolo en forma abundante. No mejoramos la calidad del forraje entrante, pero habrá mejor conservación.

 

Dentro de la ración diaria en los tambos y feedlot, el silaje es componente clave. En la campaña pasada estuvimos tranquilos, ya que las lluvias permitieron rindes muy elevados que llenaron las bolsas con reservas para todo el año. Lamentablemente, la presente campaña presenta una realidad inversa. Las lluvias muy escasas y el aumento del costo de los insumos generan un panorama incierto. En el caso del cultivo de maíz para silaje seguramente los rendimientos van a ser muy inferiores, comprometiendo la disponibilidad de reservas futuras. Ahí no termina el daño. 

Menos cantidad y menor calidad

La composición de la planta se va a modificar reduciendo la proporción del componente grano, lo que se traduce en una caída en la calidad medida por el aporte de energía, principal destino del silaje de maíz. En contraposición, parte de lo que no va a aportar la espiga queda en la caña. Hemos encontrado que en situación de stress si bien baja la calidad de la planta completa aumenta la calidad del componente vegetativo (Caña + hojas), no así el rendimiento.

Panorama muy bravo en esta campaña

La realidad de la presente campaña nos muestra que es muy difícil escapar al prolongado stress hídrico que nos aqueja desde fines de octubre. Esta situación determina, además de un menor rendimiento y caída de la calidad, una aceleración de la velocidad de secado del cultivo. Todo material picado que se ensile deberá tener un contenido de materia seca ubicado en un rango de 30 a 45%. De esta forma es posible aunar en el maíz el máximo rendimiento con la mayor calidad posible. Y este concepto es aplicable bajo cualquier condición hídrica ambiental. La velocidad de secado está condicionada por el stress hídrico, las altas temperaturas y el viento. Este es el panorama que estamos enfrentando. 

Picar mas alto no es solución

Muchas veces cuando se comienza a picar con valores de materia seca por encima del rango planteado, la recomendación es elevar la altura de corte con el objeto de priorizar el % de espiga sobre el resto de la planta. Así se lograría mejorar la calidad del forraje que está entrando al silo. Pero olvidamos que la espiga siempre está más seca que la caña y las hojas. Por lo tanto, estamos afectando el proceso de conservación. Como consecuencia se produce una mayor dificultad en la compactación y aumento de temperatura del ensilaje debido al exceso de respiración con la consiguiente pérdida de sustancias nutritivas. 

Elegir el mal menor, pero ganar

La solución planteada más común es picar más fino, lo que trae como consecuencia aumento en los costos de cosecha y de la tasa de pasaje en el animal. Resultado: menor aprovechamiento debido a que la escasa permanencia del forraje en el rumen reduce la digestibilidad. Ante esta realidad, y si enfrentamos un estado del cultivo con mayores contenidos de materia seca deberíamos elegir el mal menor. Picado más fino, máxima compactación posible, es decir eliminar la mayor cantidad de aire de la masa ensilada, bajar la altura de picado, y en algunos casos, aunque parezca imposible, agregar agua al forraje rociándolo en forma abundante. La calidad del forraje entrante no va a mejorar, pero estaríamos interviniendo en la calidad de la conservación. 

El inoculante adecuado es clave

El agregado de inoculantes ayuda a disminuir la caída de calidad, favoreciendo la digestibilidad de la fibra y acelerando el proceso de acidificación de la masa ensilada. No debemos olvidar que las mayores pérdidas se generan, en primer lugar, durante la extracción y suministro del forraje y le siguen en importancia las producidas durante el proceso de conservación. 

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