MOHA DE SEGUNDA

Muy flexible en fecha de siembra y mucho forraje rápido

Moha de segunda, una forrajera de oportunidad

Juan Mattera, Emilce Martinez, Julio Velazco

INTA Pergamino, Bs. As

Alejandra Cuatrín

INTA Rafaela, Santa Fe

mattera.juan@inta.gob.ar

Moha, la forrajera de verano de más rápido crecimiento, principalmente en forma de heno, en sistemas de producción de leche y de carne. La Nará INTA es nueva y muy interesante

Rápida acumulación de Materia Seca (MS) y tolerancia al déficit hídrico

La Moha [Setaria italica (L.) Beauv.], conocida también como “Moha de Hungría”, es una gramínea anual, estival, C4, de ciclo muy corto. El potencial de producción y de acumulación de materia seca en un corto período, con buena calidad nutritiva y su aptitud para henificar o ensilar, la sitúan como una de las tres reservas forrajeras estivales aptas para las zonas húmedas y subhúmedas templadas y templado-cálidas, junto al maíz y al sorgo.

En cuanto a los requerimientos hídricos, la Moha es eficiente en el uso del agua, características que le confieren tolerancia al déficit hídrico y, por lo tanto, adaptación en siembras de “segunda” y en zonas de alto riesgo de sequía.

Requiere suelos desde franco-arenosos hasta franco-arcillosos, dificultándose la germinación en suelos muy arcillosos. En general, se adapta a suelos de diversa fertilidad y rangos de acidez, aunque prefiere los ligeramente ácidos y moderadamente bien drenados.

La principal ventaja de esta forrajera es que presenta una rápida tasa de crecimiento. Su ciclo varía entre 80 y 120 días, floreciendo a los 50-60 días de la siembra. Esto dependerá del cultivar, la época de siembra, el clima y el manejo. Su precocidad la hace muy apropiada para sembrar sobre rastrojo de trigo, proporcionando en poco tiempo forraje verde y compitiendo con las malezas propias de la estación.

Amplia ventana de siembra

Otra ventaja es su adaptación a un amplio período de siembra y el excelente rastrojo que deja, lo cual, la hacen muy apropiada como antecesor de los cultivos tempranos de especies anuales como la avena y en la instalación de praderas cultivadas.

El bajo costo de implantación, las mínimas exigencias de mantenimiento, el buen comportamiento a la sequía, la rusticidad y la precocidad, hacen que este cultivo sea indicado para los planes de rotación o de inter-cultivos cortos, entre octubre y principios del verano, tanto como verdeo estival como para la confección de heno.

De acuerdo al trabajo realizado por Bruno et al. (1984) el momento óptimo para la henificación se halla en el estado de panojamiento, ya que combina una alta producción de forraje y una buena relación entre hojas, tallos y panojas, que definen el valor nutritivo. Sin embargo, es escasa la información sobre el manejo agronómico, especialmente para los nuevos cultivares disponibles.

Cultivar Nará INTA

A los ya conocidos y difundidos cultivares de Moha desarrollados en Argentina: Yaguané Plus INTA y Carapé Plus INTA, se suma un nuevo cultivar “Nará INTA”. Se distingue del resto de los cultivares comerciales por ser la primer variedad nacional que presenta cariopse de color anaranjado. Además, es una variedad muy uniforme, con coloración rojiza en diferentes órganos de la planta (base del tallo, aurícula, gluma e involucro). Nará INTA es menos susceptible al vuelco, de ciclo más largo y mayor producción de forraje que los cultivares mencionados anteriormente.

Evaluación de cultivares

En las últimas 3 campañas (2014-15, 2015-16 y 2016-17) se han realizados ensayos de evaluación de cultivares de moha en diversos ambientes de la región pampeana con la finalidad de evaluar el comportamiento productivo de la moha. Dichos ensayos se han realizado bajo corte, cuando la moha alcanza el 90 % del estado de panojamiento. En el Gráfico N° 1 se presentan los valores promedios de los ensayos, lo cual permite tener una primera aproximación a los valores medios y a valores potenciales.

En el Gráfico N° 1 se puede observar que el potencial productivo de la moha ha sido destacado en muchos casos, alcanzando valores máximos por encima de los 10.000 kg MS/ha en 9 de 12 ambientes (75% de los ensayos). Los valores promedios se hallaron entre los 5.000 y 10.000 kg MS/ha para la mayoría de los casos, exceptuando las fechas de siembra normal en Bolívar y Pergamino en la campaña 2016/17 que supero el valor promedio los 10.000 kg MS/ha.

Cabe destacar, que estos valores altos de producción se alcanzaron con un manejo adecuado del cultivo, evitando la proliferación de malezas, especialmente durante la implantación y con fertilización nitrogenada.

  • La moha es un cultivo forrajero de oportunidad por su corto ciclo de crecimiento y alto potencial productivo para la producción forrajera y su flexibilidad para adaptarse en diversos ambientes.
  • La elección del cultivar y el manejo agronómico ajustado del cultivo permitirán alcanzar dicho potencial. También en esto el asesoramiento adecuado es muy conveniente.
  • Entre las prácticas de manejo se resalta el efecto positivo sobre la producción de forraje de niveles moderados de fertilización nitrogenada, especialmente en fechas tempranas y normales.

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