Editorial diciembre

Todavía hay muchas cosas gruesas que no hacemos del todo bien

Hay que aplaudir de pié por cómo ha progresado la productividad de los tambos argentinos. Mucha gente al ver las estadísticas generales de nuestra lechería resalta una realidad: “Estamos estancados, producimos unos 10.000 millones de litros de leche por año como hace 15 años atrás”. Esto es cierto, pero no refleja la realidad de tranqueras para adentro de los tambos, que es muy distinta a la realidad del volúmen total de leche producido anualmente en nuestro país.

En efecto, de tranqueras para adentro de los tambos hace 40 años producíamos menos de 1.000 litros/ha/año… y ahora el promedio nacional está en unos 7.500 litros. Aún agregando las hectáreas correspondientes a la producción de granos por el mayor nivel de suplementación actual, no hay ninguna actividad tradicional agropecuaria que haya crecido en la misma magnitud. Lo que hicieron los tambos es realmente expectacular y debe ser reconocido como tal.

Se ha progresado mucho… pero aún falta. Todavía hay mucho margen posible de progreso. Veamos algunos ejemplos referidos tan sólo a la producción y uso de alimentos:

  • Se puede producir más kilos de alimentos por ha., sea como forraje en pastoreo directo o reservas, sea como granos para suplementación. En promedio de muchas zonas, hay una realidad constante: donde los productores “de punta” logran 10.000 kg de materia seca por ha, el promedio zonal no supera los 7.000 kg.
  • Se puede consumir mayor % del forraje producido, y así como gran promedio en pastoreo directo apenas llega a la boca de las vacas no mucho más del 50%.
  • Se puede lograr mayor calidad de forraje conservado, y por esto nuestras fotos de tapa de este mes muestran silajes con cobertura, sea en bolsas o en silos aéreos con mantas plásticas sujetadas con cubiertas. Aunque parezca mentira todavía hay un 25-30% de los silos que no se tapan, siendo que por cada $1 de costo de un buen tapado se dejan de perder más de $10 por leche o carne que no se produce.
  • Se puede aprovechar mayor % del forraje ensilado, ya que como promedio se pierde alrededor del 20% del forraje que se guarda en los silos pero que tampoco llega a la boca de las vacas.
  • Se puede mejorar la eficiencia de conversión de los alimentos consumidos, y esto se aprecia en que en las mismas zonas y con genéticas similares, algunos tambos producen 1,200 litro o más de leche por cada 1 kg de materia seca consumida y otros casi no llegan a 1 litro. Y esto depende de calidad de comida, balanceos de dietas, manejo reproductivo que condiciona los DEL (días en leche) promedio del rodeo, etc.

En esta oportunidad sólo mencionamos posibilidades de mejoras en producción y uso de los alimentos. Pensemos lo mucho que tenemos de posibilidades de crecimiento en muchas otras áreas como  crianza y recría, manejo sanitario y reproductivo, gestión del negocio, etc.

Como vemos, hay muchas razones para pensar que tenemos muchas posibilidades de mejoras..

Finalmente, vaya nuestro deseo para todos de un 2019 con progresos, los que no serán fáciles pero que fundamentalmente dependen de lo que cada uno de nosotros haga en lo que nos toque manejar.

Hasta la próxima.

Ing Luis Marcenaro
Director de Producir XXI

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