EDITORIAL OCTUBRE

Volver a empezar… como nuestros abuelos.

Así comenzamos nuestro Editorial del pasado mes de septiembre: “Las cosas están complicadas, lo sabemos, lo vivimos. Cada uno de los habitantes de nuestro querido país lo sufrimos en carne propia. En especial quienes nos ganamos la vida honestamente, trabajando con constancia y mucho esfuerzo”.

Pero no podemos perder las esperanzas porque sería mucho peor. No podemos bajar los brazos. Pensando en eso elegimos la foto de nuestra tapa de este mes. Se trata de un monumento muy significativo: está en el centro de la ciudad de Rivera, ubicada en el sudoeste de la Prov de Buenos Aires. Muestra la llegada de una familia de inmigrantes, agricultores, que es recibida por un hombre a caballo, un trabajador rural de ganadería. 

Es un ejemplo de cómo se dio el progreso en muchas zonas del interior de nuestro país, en las que a la actividad ganadera de carne, más extensiva y de menor riesgo, se le fue incorporando la agricultura como algo que sumó cantidad de gente, fundó colonias y nuevos pueblos y promovió más desarrollo en base a mayores riesgos y costos. Y todo se hizo “arrancando de cero”, con mucho trabajo y sacrificio.

 

Es un ejemplo de cómo se dio el progreso en muchas zonas del interior de nuestro país, en las que a la actividad ganadera de carne, más extensiva y de menor riesgo, se le fue incorporando la agricultura como algo que sumó cantidad de gente, fundó colonias y nuevos pueblos y promovió más desarrollo en base a mayores riesgos y costos. Y todo se hizo “arrancando de cero”, con mucho trabajo y sacrificio.

En estos momentos de crisis, de grandes dificultades y de incertidumbre, debemos aprender de nuestros abuelos, que nos dieron el ejemplo de cómo vencieron dificultades, superaron el haber tenido que dejar sus países de origen y también sus familias de origen y volvieron a empezar, arrancando de cero y forjando un país mejor. Y especialmente debemos tomar como ejemplo su actitud, su forma de ver la vida y de cómo superar dificultades. En esto debemos recordar que la capacidad de las personas se conforma por tres aspectos: conocimientos, habilidades y actitudes. La “fórmula” de la capacidad ya la hemos comentado en momentos anteriores:

Los conocimientos y las habilidades son importantes, pero la actitud  lo es más. Los conocimientos y las habilidades suman, pero la actitud multiplica. Nuestros abuelos no tenían grandes conocimientos y tampoco dominaban habilidades para desarrollar un país diferente a los suyos de origen, con realidades productivas muy distintas, pero tuvieron lo principal: una actitud positiva al cambio y a la superación de dificultades. Esto fueron nuestros pioneros, gente con actitud.

En muchos pueblos y ciudades del interior del país existen monumentos con los que se recuerda y rinde homenaje a los inmigrantes que echaron las bases del desarrollo de nuestra Argentina. El monumento de Rivera es un ejemplo, pero hay muchos más. La idea es que debieran servirnos para promover y cultivar en nosotros, los que vinimos después, esa actitud positiva y superadora.

Sólo así saldremos adelante con fundamento.

Hasta la próxima.

Ing Luis Marcenaro
Director de Producir XXI

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