Respuesta productiva y económica a la fertilización en pasturas perennes templadas

Producir XXI, mayo 2020

Retornos de entre $2,0 a $3,2 por cada $1 invertido

Respuesta productiva y económica a la fertilización en pasturas perennes templadas

Ing Oscar Bertín

Asesor Empresa Biscayart Semillas

oscardbertin@gmail.com

Procesos y/o de insumos que se utilizan para aumentar la productividad y la calidad de las pasturas hacen más rentable el negocio de la carne y la leche.

Fertilizantes: tecnología de insumos de mayor impacto en la producción

En general las pasturas son puras o mezclas, las primeras se pueden utilizar en donde no se aprecia una ventaja significativa de la mezcla con respecto al monocultivo o en condiciones ambientales donde sólo se permite la presencia en forma importante de una única especie. La pastura consociada o mezcla bajo determinadas condiciones presentan mayor producción, mejor distribución estacional del forraje, menor variación interanual y ventajas en la alimentación. 

Una de las tecnologías de insumos que más impacto tiene en la producción de forraje es el uso de fertilizantes, no sólo para aportar los nutrientes que le faltan al cultivo, sino también como estrategia para reponer nutrientes al suelo. En el caso de las pasturas puras de gramíneas no fertilizadas con nitrógeno (N) presentan limitaciones para producir, especialmente luego del primer año.

Por ejemplo, las pasturas de festuca alta pura, ya implantadas, sin nitrógeno tienen una productividad baja, del orden del  5.400 kg MS/ha/año, sin embargo se puede más que duplicar esta producción cuando están bien nutridas y manejadas. 

Repartir la fertilización nitrogenada

El uso de fertilizantes nitrogenados, tanto en pasturas de gramíneas puras como en mezclas, requiere considerar una serie de aspectos para optimizar el uso del N aplicado. El más importante es acoplar el momento de la fertilización con los altos requerimientos de N por parte de la pastura y una escasa capacidad del suelo para suministrarlo. Esto ocurre especialmente a fines de invierno-principios de primavera, cuando las temperaturas aún son bajas y la mineralización del nitrógeno del suelo es escasa. Una buena estrategia para el caso del nitrógeno (N), es repartir la fertilización en un 60-70 % a fines de invierno y el restante 30-40 % a principio del otoño. Siendo la eficiencia de aplicación de N, medida en kg de forraje/kg de N, mayor en primavera que en otoño, pero en este último caso se produce en una época donde el crecimiento de forraje es bajo. El otro aspecto importante a considerar es la dosis de N, cuya respuesta depende de la capacidad del suelo de proveerlo y con eficiencias decrecientes a altas dosis de N. 

También es necesario fertilizar con fósforo

Por otra parte, los requerimientos de fósforo de las leguminosas son elevados. Para lograr pasturas altamente productivas de alfalfa los valores en el suelo deberían encontrarse entre 20 y 25 ppm. En el caso de otras leguminosas, como lotus y tréboles, tienen menores requerimientos (10-12 ppm). En el norte de la provincia de Buenos Aires existen situaciones a nivel productivo que en muchos casos están por debajo de estos umbrales, por lo que es altamente probable tener respuestas positivas a la fertilización con fósforo. 

Otros nutrientes que hay que considerar en determinadas circunstancias son el calcio (Ca) y el azufre (S). El primero como corrector del pH de los suelos ácidos, comunes en zonas agrícolas. En el caso del azufre, aunque no se han medido respuesta en los ensayos de la EEA INTA Pergamino, pero si en áreas con menor contenido de materia orgánica y/o de textura arenosa.

1.- Festuca pura: retornos de más de $ 2,00 por cada $1 invertido en fertilizar con N

De acuerdo a los resultados de un ensayo de producción de carne realizado en la EEA INTA Pergamino en pasturas de festuca alta pura, se aplicaron tres tratamientos: testigo (0 kg N/ha), y con dos dosis de N, 75 y 150 kg N/ha (ver Cuadro N° 1). El aporte de N a través de la fertilización se manifestó en un importante aumento de la producción de forraje y esto permitió un aumento sustancial de la carga animal, sin un efecto aparente sobre la ganancia individual.

En el Cuadro N° 2 se detalla el cálculo del resultado económico en base a estos datos productivos con los costos para Abril 2020.
Estos resultados muestran una alta respuesta a la aplicación de N. Para la dosis más baja se obtiene un retorna de $ 2,00 por cada peso invertido y un leve incremento cuando se utilizó la dosis más alta, siendo de $ 2,13 por cada $1 invertido en N.

2.- Pasturas mezclas de alfalfa y festuca
De acuerdo a un ensayo llevado adelante en la EEA INTA Pergamino en pasturas de alfalfa y festuca con dos niveles de fertilización: testigo (0 kg N/ha) y fertilizado (125 kg N/ha, distribuido 60% en primavera y 40% en otoño), la fertilización permitió un incremento de la producción de forraje significativo de alrededor del 9 % en el año de implantación y 11 % en el segundo año de producción. El incremento se debió básicamente a la respuesta de la gramínea en la mezcla.
En el Cuadro N° 4 se detalla el cálculo del resultado económico en base a estos datos productivos con los costos para Abril 2020.

Animales en pastoreo de festuca alta.

La respuesta económica no fue positiva en los dos, en el año de implantación por cada peso invertido se recupera sólo $ 0,98 y recién es favorable  a partir del segundo año de producción con $ 2,13 por 1 $ . Así también, es de esperar que a medida que la festuca tenga una mayor proporción en la pastura, la respuesta a la fertilización con nitrógeno sea mayor. Estos resultados demuestran que no se justificaría la aplicación de N en pasturas mezclas en la implantación, pero es de interés a medida que la cantidad de festuca aumenta.  

3.-Alfalfa pura: retorno de $3,20 por cada $1 invertido en fertilizar con P

El fósforo (P) es un nutriente que favorece la implantación de las pasturas de alfalfa, así como también la producción de la misma a lo largo de su vida útil. Dependiendo de los niveles de fósforo del suelo, no será suficiente con la fertilización a la siembra, sino también será conveniente la re-fertilización. Experiencias realizadas en la EEA INTA Pergamino en una pastura de alfalfa, con grado de reposo intermedio, aplicando 100 kg/ha de fosfato diamónico en el otoño de cada año, en un suelo con nivel de fósforo disponible cercano a 10 ppm, señalan un incremento de la producción de forraje en los dos primeros años de aproximadamente 2500 kg MS/ha.

En el Cuadro N° 5 se detalla el cálculo del resultado económico en base a estos datos productivos con los costos para Abril 2020.

Estos resultados señalan el impacto favorable de la fertilización con fósforo en una dosis moderada, tanto en la implantación como durante la producción en el año posterior, obteniéndose un retorno económico de $3,2 por cada $1 invertido. De acuerdo a los niveles de fósforo del suelo, la respuesta podrá continuar siendo favorable con dosis más elevadas.

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