Reducir las brechas ambientales para llegar a tener más forraje

Para tener alfalfas más productivas y duraderas

Reducir las brechas ambientales para llegar a tener más forraje

Ing. Agr. Leandro La Ragione

Gerente Marketing y Desarrollo

leandro.laragione@produsem.com 

Ing. Agr. Juan Ignacio Curia

02477-15363106

juanignacio.curia@produsem.com 

Tips para disminuir la brecha hacia el potencial productivo y lograr un mejor resultado en las pasturas de alfalfa, puras o consociadas.

La alfalfa es la principal especie forrajera de Argentina. Es clave fundamental para la producción de carne y leche en la región pampeana y extra pampeana. Pero en los últimos años ha sido desplazada, como la mayoría de las pasturas, a zonas marginales, destinando los mejores ambientes a los cultivos agrícolas anuales, por una necesidad financiera propia de la producción agrícola-ganadera de nuestro país.

Este fenómeno nos obliga a repensar las decisiones de manera de minimizar las brechas entre la producción de materia seca potencial y la que realmente se consigue.

El problema principal con la alfalfa, tanto pura como consociada, no es propio de las variedades, porque en Argentina hay de todos los tipos y para todos los ambientes, sino más bien de manejo del cultivo y fundamentalmente su implantación.

Al destinarse para ella ambientes de menor calidad, produce menos materia seca por hectárea o no alcanza la persistencia en el tiempo que debería alcanzar en otras zonas con mejores aptitudes productivas. De ahí las brechas de producción entre el potencial y lo que realmente obtenemos a campo. Esa es la clave para alcanzar la mayor cantidad de forraje y ser eficiente, porque es una pastura que requiere de una alta inversión inicial. Hay que hacerla rendir lo mejor que se pueda por el mayor tiempo posible.

Recomendaciones
Bajo este panorama, destacamos una serie de “tips” que pueden tenerse en cuenta para disminuir la brecha y lograr el mejor resultado en las pasturas de alfalfa puras o consociadas.

Evaluar al detalle en qué lote se implantará. Tiene que ser el mejor que tengamos dentro del área que destinemos a ganadería libre de posibilidad de anegamiento temporal.

La siembra debe avanzar entre marzo y mayo, de manera que el cultivo haya desarrollado unas tres hojas al momento de las primeras heladas.

Para una buena implantación se deben lograr entre 250 y 350 plantas por metro cuadrado a 100 días de establecido el cultivo.  Una buena implantación sólo es exitosa con semilla de alta calidad, tratamiento profesional y trazabilidad certificada.

La cama de siembra debe prepararse para favorecer el contacto suelo-semilla. Es una semilla muy pequeña, con peso de mil granos muy bajo, por eso debe regularse muy bien la profundidad de siembra. El peleteo de las semillas con alta tecnología, es un tratamiento fundamental para mejorar esta implantación del cultivo, donde además de sustancias inertes puede agregarse micronutrientes claves para un establecimiento exitoso del cultivo, con ello, favorecemos la relación suelo-semilla aumentando la superficie de contacto con la humedad al momento de la germinación.

Expone el Ing Leandro La Ragione, Gerente de Marketing y Desarrolo de Produsem

Es fundamental la fertilización, con el aporte al menos de fósforo, azufre y potasio como nutrientes esenciales para potenciar los rendimientos.

También se debe prestar especial atención al pH del suelo. Con valores por debajo de pH 6,5 el desarrollo de los nódulos, producto de la asociación simbiótica entre la leguminosa y los rhizobios, se hace ineficiente, y esto es grave porque fundamentales para fijar el nitrógeno atmosférico y que lo aproveche nutricionalmente el cultivo.

Pastoreos oportunos, cortos, intensivos y con descanso

También son fundamentales los primeros pastoreos. Tienen que ser bien planificados, entre inicio de floración y floración temprana. Lo más recomendado es realizarlos en franjas diarias bien dimensionadas de manera de mantener la carga adecuada maximizando la eficiencia. Antes de este estadio, puede generar estrés a la planta y afectar su persistencia. Pasada la floración, cae el valor nutritivo, al disminuir la cantidad de hojas, que son las responsables de la alta calidad del forraje en base a alfalfa. Es un período corto pero el clave en relación a la cantidad y calidad de la pastura.

Asimismo, deben respetarse los descansos para que el rebrote de las plantas de alfalfa se logre rápido y con buena oferta de material verde.

Además, es aconsejable el uso de pasturas consociadas en terrenos propensos a anegamientos o con un PH desfavorable, porque la fijación de nitrógeno de las leguminosas ayuda también a las gramíneas. 

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