Productores Agropecuarios Siglo XXI, ¿quiénes son y que hacen?

Producir XXI, diciembre 2020

Productores Agropecuarios Siglo XXI, ¿quiénes son y qué hacen?

Roberto Bisang

Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP),

Facultad de Ciencias Económicas/UBA – CONICET.

 robertobisang@gmail.com 

El agro en nuestro país es mucho más que sólo el campo. Se ha transformado en un riquísimo entramado de gente y actividades que son la base de una prometedora y factible estrategia de desarrollo para la Argentina Siglo XXI centrada en la Bioeconomía

Así era antes, hasta no hace mucho

Tradicionalmente la producción agropecuaria tenía como objetivo producir granos, carnes y leche y algunas otras cosas que –con algunas transformaciones agroindustriales- ingresan a las cocinas hogareñas donde se generaba la comida. Su impulsor era el productor agropecuario que accedía a la tierra principalmente vía propiedad, contaba con una buena cantidad de máquinas propias, utilizaba preponderantemente la mano obra a la familia y registraba, “in mente”, que y como producir (“la tecnología”) en una actividad cuyo éxito comercial dependía casi exclusivamente del clima. En ese contexto ser del campo era tener y vivir en el campo.

Pero las cosas han cambiado

Hoy las actividades asentadas en el uso de la tierra ampliaron su rango. Empiezan con el “diseño” y reproducción genética y de una multiplicidad de insumos industriales, pasan por la producción de biomasa –granos, foresta, animales y múltiples co-productos y desechos comercialmente valorizables-, transformarlos luego en insumos (para) y alimentos terminados, bioenergías y biomateriales. 

Además, incipientemente crecen los materiales degradables, desde la antigua madera hasta los recientes bioplásticos. Un capítulo prometedor son las biofábricas: animales y/o plantas rediseñados como bienes de capital. Argentina también tiene allí casos destacados (desde la hormona de crecimiento derivada de vacas transgénicas clonadas a la reciente quimosina proveniente del cártamo). O sea, un campo ampliado con creciente efecto multiplicador sobre la economía.

Una transformación realmente extraordinaria

Comenzando por la productividad: más cantidad, entre 1995 y 2020 la cosecha de granos se multiplicó por 2,5 y la superficie por 1,4. Asimismo se ensancharon las actividades y junto con esto se dio una reformulación del “sujeto agrario” y su forma de organizar los negocios en base a una red de flexible de contratos. Así  se amplió el rango de agentes decisores vinculado al campo. 

Reconociendo la existencia de un segmento agropecuario “tradicional” en vías de cambio, el actual “sujeto agrario” se sostiene en 4 pilares: 

  • La escisión entre la propiedad de la tierra y su uso creciente por parte de terceros bajo alquiler. 
  • La subcontratación masiva de labores. 
  • El creciente uso de insumos industriales agro-especializados. 
  • El desarrollo de las primeras estribaciones industriales en (o cerca del) el campo. 

Como resultado bajo la figura de productor agropecuario operan: los dueños de tierras, las empresas de producción agropecuarias, los contratistas de servicios agropecuarios, los proveedores de insumos –semillas, herbicidas, fertilizantes, etc.- y su red de distribución, los transportistas, las firmas del almacenamiento/acondicionamiento de granos, otras dedicadas a los alimentos balanceados, los biocombustibles y diversas industrias conexas en los campos y/o en sus aledaños. 

Digámoslo con números

Existen hoy poco más de 251.000 productores agropecuarios asistidos en sus actividades por 31.312 contratistas de servicios agropecuarios y recientemente se han sumado unas 260 empresas Ag Tech. Diseminados en el territorio nacional hay unos 1200 Centros de Servicios donde se comercializan el grueso de las semillas, los herbicidas, fertilizantes e insecticidas. Oferentes de máquinas agrícolas, servicios de transporte y el complejo de almacenamiento, clasificación y comercialización de granos, animales y productos forestales completan el primer escalón productivo post tranquera.  

En los propios campos, según el CNA, Censo Nacional Agropecuario, 2018, hay 2.376 empresas que fraccionan/envasan hortalizas, 233 que elaboran sus propios vinos, 2679 curtidurías de cueros y talabarterías, 552 plantas de alimentos balanceados, 258 extrusoras de soja y…casi 1500 establecimientos de turismo rural. 

Sin ingresar a las fases típicamente industriales, el nuevo mapa de actores se completa con la presencia de 36 firmas de biodiesel, 13 productores de bioetanol/de caña de azúcar, 11 empresas de bioetanol/maíz que dan cuenta de los recientemente desarrollados biocombustibles.

Ahora, ser del campo es estar vinculado a los nutridos encadenamientos asociados a las producciones derivadas del uso de la tierra. Décadas de cambio técnico, organizacional y empresario dan como resultado la consolidación de un modelo de producción altamente complejo y diverso. El agro es alimento, energía e, incipientemente, biomateriales en actividades que entrelazan “lo biológico” con la industria y los servicios de mediana y alta complejidad. 

Económicamente esta estructura amplifica su efecto multiplicador sobre el conjunto de la economía. Tecnológicamente es una actividad altamente dinámica y alineada con los mejores estándares internacionales. Empresarialmente es una red con diversos bloques, desde dueños de tierras hasta proveedores de insumos de alta tecnología, entrelazada por una multiplicidad de contratos que sustentan el dinamismo productivo. 

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