¿Es posible lograr un buen ensilaje en la Argentina?

Hacer todo bien siempre rinde sus frutos

¿Es posible lograr un buen ensilaje en la Argentina?

Ing.P.A. Fernando Opacak 

Coordinador General CACF 

Cámara Argentina de Contratistas Forrajeros

La respuesta es un rotundo sí. Tenemos todo, las últimas máquinas, contratistas adecuados y asesores que desafían.

Tenemos las más avanzadas herramientas a nivel mundial. Tenemos también la posibilidad de contratar a contratistas forrajeros sumamente capacitados en la materia. Y por si fuera poco, tenemos también a los técnicos que han elevado la vara, de lo que realmente necesitan para sus clientes. Todo este combo ha confluido en que en la Argentina de puedan lograr ensilajes de excelente calidad.

Ahora, si bien lo enunciado es una verdad, también hay que tener en cuenta que con sólo enunciar esto, no vamos a obtener un alimento digno de ser evaluado en un concurso. A los dichos le sobrevienen los hechos. Y en los hechos es en donde tenemos que prestar atención.

Queremos destacar tres puntos básicos para lograr un buen silaje:

Cultivo

Bajo la premisa de que no se puede mejorar la calidad de la planta con su conservación, la mayor calidad potencial que vamos a tener en nuestro silo, tendrá como punto de partida la mayor calidad que obtengamos en nuestro cultivo.

El mejor consejo que se puede dar es que el cultivo sea tratado como se cuidaría un cultivo para cosecha (siempre y cuando estemos hablando de cultivos de granos). Salvo en el tema de híbridos, que hay específicos para silaje, todo el cuidado desde la siembra hasta el momento de picado debería seguir los mismos estándares que para agricultura: plan de rotación, control de siembra, fertilización, control de malezas y control de insectos. La productividad por unidad de superficie es una de las premisas más importantes a tener en cuenta. Y es importante porque el costo de la tierra es un costo que debe tomarse cuando se hacen los cálculos del costo del alimento. Sea o no campo alquilado. A mayor productividad por hectárea, menor será la incidencia del costo de la tierra en el costo final del alimento.

Momento de picado

El momento de picado, y salvo alguna situación extraordinaria, está determinado por la cantidad de humedad de la planta. No hay otro indicador más importante que ese para decidir entrar con las máquinas al lote a picar. 

¿Y cómo se determina el momento de picado? Haciendo monitoreos del cultivo. Hasta que las herramientas de Inteligencia Artificial aterricen definitivamente en este rubro (ya se están haciendo pruebas en el país para poder determinar el contenido de humedad del cultivo a través de imágenes satelitales), lo único que nos queda es recorrer los lotes, cortar plantas, secarlas en estufa o microondas y estimar el contenido de materia seca (MS) de las mismas.

Es muy conveniente usar las bandejas separadoras del material para controlar el picado. Converse con su contratista y con su asesor sobre esto para ajustar detalles del trabajo.

No hay otra. No se puede ir al lote y ver la línea de leche de grano de maíz, no se puede ver más o menos el cultivo desde la cabecera, no se puede ver un solo lote y estimar el momento de picado de todo el campo, no se puede retorcer un puñado de plantas de alfalfa luego del preoreo para ver si llegó a su óptimo contenido de MS para ensilarse. Todo esto es una contraindicación que por suerte en nuestro país está en pleno retroceso.

Confección

Si bien, como dijimos al inicio, tenemos en el país a los contratistas más calificados para realizar las tareas de confección de silos, los productores pueden exigir también que se cumplan ciertas condiciones para lograr la mejor calidad en ésta parte del proceso de obtención de alimento.

Una de ellas es el de las llamadas Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), que no son ni más ni menos que las mismas prácticas que cualquiera utilizaría para realizar una actividad, que maximice los beneficios y que al mismo tiempo cuide al ambiente. Una de ellas es lograr la menor compactación del lote con el uso de máquinas, camiones o carros, con rodados acordes para trabajar en los lotes o cubiertas de alta flotación, según sea el caso. 

En el mismo momento del picado, una herramienta que todavía no está muy difundida en el país, quizá por la no disponibilidad de un fabricante local, es el uso de las bandejas separadoras de partículas. Estas bandejas fueron desarrolladas por una universidad de Estados Unidos y su uso ya está ampliamente difundido en todo el mundo. ¿Para qué sirven? Básicamente para poder determinar fehacientemente si la picadora está entregando el material picado tal como lo necesitamos.

Según el uso que le demos al silaje, para algunos rodeos se necesitará fibra más larga o granos más procesados, o por el contrario fibra más corta, y proporciones variables de fibras.

Y es importante remarcar, que el uso de esta herramienta debe darse en el marco de la propia confección del silo, es decir, en el momento que el contratista comienza a hacer su trabajo nuestro campo. Podemos quedarnos al pie de la embolsadora o del silo aéreo, a esperar los primeros camiones o carros que provengan del lote, para tomar una porción de ese material y pasarlo por las bandejas. Luego de obtener el resultado de las proporciones de fibra y grano que nos está entregando la máquina, y en base al objetivo que nos hemos propuesto, podremos indicarle al contratista que haga las correcciones de largo de picado o de procesado de grano que queramos.

Estas pruebas deben hacerse no una sola vez, sino varias veces al día, de manera que podamos controlar que la máquina no pierda esos valores al entrar en zonas distintas del lote, desafilado de cuchillas, cambio del estado del cultivo por el horario en que se está trabajando, etc.

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