Editorial: El trabajo mata al talento… cuando el talento no trabaja

El trabajo mata al talento… cuando el talento no trabaja

Esta frase la escuché en un documental sobre un método muy nuevo y revolucionario que han descubierto para desalinizar agua de mar y lograr agua potable a menor costo y sin contaminación del medio ambiente. La dijo con mucha humildad un científico japonés mientras explicaba ese nuevo método, superador de otros.

Es una frase muy controversial, es decir que puede generar polémica, discusiones. ¿Acaso significa que el trabajo es más importante que el talento, la inteligencia? ¿O significa que con mucha inteligencia no hace falta poner esfuerzos? 

Después de pensarla más nos damos cuenta que su significado es sencillo: implica que cuando no se pone suficiente inteligencia, talento, es aún más necesario poner mucho esfuerzo. Algo parecido a lo que dijo el científico argentino Dr Luis Federico Leluar cuando le otorgaron el Premio Nobel de Química en 1970, haciendo referencia a que, si bien su equipo de trabajo había puesto mucha cabeza, mucha inteligencia, en sus investigaciones, lo más importante habían sido las muchísimas horas de “silla y microscopio”, en lo que habían sido incansables. Como decimos: “el trabajo mata al talento… cuando el talento no trabaja”.

En la producción agropecuaria y en el manejo de cualquier empresa, la cosa es similar: hay que poner menos esfuerzo y corregir menos errores cuando se pone más inteligencia. Veamos algunos ejemplos:

  • Hoy la agricultura de precisión permite cosas formidables, como lograr más producción con menos insumos y mayor cuidado del medio ambiente al utilizar, por ejemplo, fertilizantes y plaguicidas.
  • En los tambos ha mejorado muchísimo la crianza y recría, especialmente en los últimos años en que se va tomando conciencia que una mejoría en esto genera de 600 a 800 litros más de leche en la 1er lactancia.
  • Todo lo referido al cuidado de patas y pezuñas de las vacas, que según una nota de este mes puede mejorar en otros 300 a 700 litros/lactancia según sean vacas en pastoreo o encerradas.
  • Disminución de las pérdidas de leche por estrés calórico, que se puede lograr aún sin grandes inversiones, como lo muestra una nota de este mes que trata sobre las “dietas frías” y el mayor consumo de agua si se provee en los potreros. Con estos dos cuidados se pueden lograr 2-3 litros más por vaca y por día durante varios meses del año. 

Es como decimos en nuestra tapa: hay que combinar inteligencia, talento, con esfuerzo, mucho trabajo. Y un tema que nunca nos cansaremos de recalcar es la importancia de tener buen asesoramiento técnico. No hay nada mas económico en el campo que el apoyo que le dan al productor un ingeniero agrónomo con dedicación y experiencia y un veterinario que también lo acompañe en temas clave como sanidad y reproducción. La suma de ideas y el apoyo técnico son fundamentales.

Y por último: con la edición de este mes cumplimos 28 años de Producir XXI, 336 ediciones ininterrumpidas en 336 meses seguidos. A muchos de Uds los acompañamos desde aquel N° 1 en noviembre de 1991 y hoy les agradecemos el permitirnos hacerlo. Juntos vamos progresando.

Ing Luis Marcenaro

Director de Producir XXI

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

18 − 18 =